Cosas que echaría de menos si me fuera de Alemania

Hoy me alejo un poquito de la temática viajera del blog y voy a hacer un ejercicio de reflexión, aprovechando la iniciativa de Marta Modi del blog La libreta roja, que ha propuesto una blogparade en la que blogers hispanohablantes que vivimos en Alemania contemos lo que echaríamos de menos si nos fuésemos del país donde residimos.
Soy española, europea y ciudadana del mundo
Primero pongámonos un poco en situación. Hace exactamente 5 años que vivo en Alemania y aquí es donde mi familia y yo hemos decidido que queremos quedarnos. Es evidente por tanto que en nuestro balance hemos llegado a la conclusión de que echaríamos más cosas de menos de Alemania si volviéramos a España, que las que echamos de menos de España en estos momentos. O para ser más exactos, no más cosas pero sí cosas de más peso. Supongo que en esto influye de forma importante el hecho de que nosotros nunca nos marchamos de nuestro país obligados, la crisis no tuvo nada que ver aunque coincidiera en fechas. En casa siempre habíamos pensado que vivir algún tiempo en un país extranjero debía ser una experiencia enriquecedora para nosotros y nuestro hijo y llevábamos años buscando la oportunidad en diferentes países,... finalmente el intento cuajó aquí en Alemania. Al principio no sabíamos si sería por 2, 5 o X años. Hoy por hoy sabemos que aquí es donde queremos permanecer porque si nos fuéramos echaríamos mucho de menos...

La seguridad
Sí, en Alemania también roban, hay atentados, hay violaciones, peleas,... por simplificar, hay malos como en todas partes. Desconozco las estadísticas de criminalidad de España y Alemania, pero sí sé una cosa, en España vivía en una casa con un muro  de dos metros, tenía alarma y pese a todo, tuvimos que poner rejas en las ventanas porque a un par de vecinos les entraron en casa mientras dormían y no nos sentíamos seguros. Aquí vivo directamente a la calle, sin rejas, sin alarmas, sin vallas,... y no es que sea yo, es que así vive casi todo el mundo en Alemania. Y eso que allí vivía en una localidad de solo 14.000 habitantes y aquí vivo en una ciudad de 125.000. 
Esa sensación de seguridad, esa falta de miedo, la echaría muchísimo de menos.


La tranquilidad
Este es un tema más de carácter personal que de otra cosa. A mí me gusta el silencio, me gusta sentarme en un restaurante y poder conversar sin tener que levantar la voz por encima de una machacona música de fondo que casi siempre está demasiado alta, me gusta poder irme a la cama y dormirme aunque sean las fiestas del pueblo,... En España también existen leyes de hasta qué hora puede estar sonando el tiovivo de la feria, la música de la barbacoa del vecino o a qué hora no se puede uno poner a taladrar para colgar un cuadro, pero qué queréis que os diga, normalmente no las respetan ni los propios ayuntamientos que son los representantes de las leyes. Aquí quizás se peque del extremo contrario, puede que haya quien considere que hay poca tolerancia sobre cuánto ruido se acepta que el vecino puede hacer por su cumpleaños; pero como a mí me gusta la tranquilidad prefiero este extremo al extremo opuesto.

El respeto a lo ajeno
Ya os dije en el primer punto que aquí ladrones también los hay y yo misma conozco gente a la que le han robado la bicicleta o le han abierto el coche. Pero lo que aquí no hay son chorizos oportunistas y de esos, por desgracia, España está repleta. Para ver la diferencia os invito a hacer un ejercicio si alguna vez viajáis por Alemania. Fijaos y tomad nota de lo siguiente:
  • Cuántas prendas de ropa u objetos (jerséis, pañuelos, paraguas, gorras, juguetes) veis colocados de tal forma que se nota que alguien lo ha perdido y luego otra persona ha llegado y lo ha puesto sobre un banco o un sitio visible para que el dueño pudiera regresar a por ello.
  • Cuántos puestos de venta de calabazas, flores, frutas,... con una hucha al lado indicando el precio para que tú mismo te sirvas y dejes el dinero veis.
  • Cuántos expositores abiertos con champús, cremas, bufandas,... veis fuera de las tiendas colocados en la calle.
  • Cuantos paraguas, zapatos, triciclos, carritos de bebé,... veis delante de la puerta de una casa, esperando tal vez a que se sequen para meterlos dentro.
  • Cuantas figuras decorativas, macetas con flores, adornos colgados,... veis en las fachadas o en las puertas de las casas al alcance de cualquiera.
Me atrevo a decir por mi experiencia que vuestra libreta de notas terminará llena de tics en vuestro viaje por Alemania y con muy pocos en el recorrido por España. ¿Por qué ocurre esto? En mi humilde opinión el motivo es el que señalé al principio: ladrones hay en todas partes, oportunistas no.   
España está llena de personas "buenas" que si se encuentran unas gafas piensan "qué suerte he tenido" o "si no me las quedo yo se las va a quedar el que viene detrás" en lugar de pensar, como sería lógico, "si yo las perdiera me gustaría poder volver sobre mis pasos y recuperarlas". España está llena de personas que si ven un puesto sin vigilancia y con una hucha y un cartel de cuánto cuesta, se llevan el producto sin pagar y piensan "qué listo soy" o "se lo merece por imbécil inocente" en lugar de pensar "a lo mejor me puede cobrar esta cesta  de fruta más barata porque puede estar trabajando en el campo en vez de pasarse el día sentado aquí vigilando el puesto"

España está llena de gente que pasa por delante de tu casa  y ve una decoración que le gusta y se la queda y en vez de pensar que está robando piensa "qué cosa más chula he conseguido" Y aquí meto una anécdota verídica, a mí me robaron dos plantas que puse delante de mi puerta, ni tres días me duraron. Aquí mucha gente tiene la costumbre de decorar sus portales o los parterres frente a su puerta de forma diferente cada estación y lo hacen porque no están temiendo que el primero que pase se lleve esa figurita que han comprado. No sé de donde nos viene en España esa terrible forma de pensar que tanto se escucha de "el que no roba es porque no puede" lo que sí sé es que mientras eso no cambie yo echaría mucho de menos el respeto a lo ajeno si volviera.

La autonomía de los niños
Quizás esto ya no lo echaría de menos porque mi hijo ya tiene 15 años, pero sin duda es lo que más habría echado de menos hace unos años y por eso quiero incluirlo.
Cuando yo vivía en España llevaba a mi hijo a diario al cole y le recogía a diario, pero no era cosa mía, era y es lo que hacen a diario prácticamente todos los padres españoles. Los llevamos al cole, al cumple del amigo, a la clase extraescolar, al club de fútbol el domingo,... y de pronto un día soltamos amarras de golpe.
Cuando llegamos a Alemania mi hijo tenía 10 años, al igual que yo, no hablaba nada de alemán. Como llegamos en noviembre le tocó empezar el curso a medias, así que fue llegar y empezar a ir a clase. El primer día cuando entramos juntos en el autobús me percaté de algo inmediatamente, el vehículo  estaba repleto de niños de todas las edades, algunos no pasaban de los 5 o 6 años, pero ninguno estaba acompañado. 

El resto de la semana pude comprobar que no había sido un espejismo; a la hora de entrar y salir del cole los transportes públicos y las calles se llenaban de niños arrastrando sus mochilas, que se dirigían a su destino sin supervisión adulta. Por supuesto no dejé pasar más de una semana hasta que le compré un móvil a mi hijo para que pudiera llamarme si tenía algún problema y le envié solo al colegio. Y de hecho al poco tiempo tuvo un pequeño problema, se confundió de autobús y terminó en un sitio que no conocía, pero gracias a que pudo llamarme y le di instrucciones de qué debía hacer, todo terminó bien. Por eso me molestan mucho las campañas que se hacen en España de que los niños no deben tener móvil hasta los 16 porque según argumentan "no lo necesitan" Lo que los niños necesitan es ganar autonomía poco a poco, pasito a pasito, y eso pasa por moverse solos en su rutina diaria de ir al cole y volver a casa y para eso el móvil es un instrumento excelente que mantiene a padres e hijos comunicados pese a la distancia. Habrá quien piense que es una insensatez o una dejadez de las funciones dejar que un niño de 6 años vaya solo a clase; lo que yo pienso es que es una insensatez llevar a tu hijo al cole hasta los 16 y luego soltarle de golpe para que empiece a moverse solo, salga de fiesta, vuelva de noche,... ¿No será mejor que aprendan a ser autónomos progresivamente, empezando por ir al cole solos desde pequeñitos?

Estos son los cuatro motivos principales que hacen que prefiera mi vida aquí; por supuesto echo de menos muchísimas cosas de España y también hay muchas cosas de mi país que creo que se hacen mejor allí, pero eso sería tema para otro post. ¿Quizás otro blogparade más adelante?

Termino con una lista de cosas que son más intrascendentes (no determinan mi decisión de dónde quiero vivir) pero reconozco que las echaría de menos si me fuese de Alemania:
  • La enorme cantidad de senderos y carriles bici que hay por todas partes y que me permiten hacer senderismo todos los fines de semana sin apenas repetir ruta. Y que me dan tranquilidad cuando mi hijo va al cole en bici.
  • Los pasteles. Curiosamente todas mis amigas españolas aquí, echan de menos los españoles porque los alemanes les parecen poco dulces; pero yo me he enamorado de la enorme variedad de pasteles de fruta, especialmente frutas rojas que existen aquí.
  • Los mercadillos de navidad; una cita anual imprescindible en nuestro calendario.
  • La nieve. Yo no practico deportes de invierno y reconozco que tener que salir a limpiarla de la acera, a veces  día tras día durate semanas, puede ser un rollo; pero echaría de menos los paisajes nevados en invierno si volviera  a España.
Uno de los bosques de Ulm, mi actual ciudad
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Lo que perdí y lo que gané al mudarme a Alemania respecto a sanidad.

4 comentarios:

  1. Muchas gracias por unirte Esther :)

    Me ha encantado de verdad tu reflexión de lo respeto a lo ajeno, creo que refleja muy bien la diferencia de culturas.

    Un abrazo :)

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  2. Hola Esther. ¡Completamente de acuerdo! Cuando nos juntamos algunos expats españoles comentamos maravillados lo del respeto por la propiedad ajena que hay en Alemania. También con tristeza. Obviamente habrá de todo, pero en general se aprecian las cosas más en comunidad y no se busca tanto el beneficio propio y, sobre todo, a costa de los demás. A veces, cuando regreso a casa, un vecino ha abierto al repartidor para que pudiera dejar el paquete en el felpudo de mi piso. En Madrid, me llegaron a robar cartas y revistas del buzón... ¡Casi igual! Realmente penoso... Un abrazo!

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    1. Hola Montse. Sí, es una de las cosas que más pena me da de España, porque realmente me gusta mi país y creo que tiene muchas cosas buenas como la solidaridad, la simpatía,el ingenio,... pero en el tema del respeto a lo ajeno deja mucho que desear.
      Un abrazo y gracias por tu comentario.

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  3. A mí me pasa lo mismo... Otro abrazo :)

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