Viaje por Rumanía en Autocaravana I: Ruta, itinerario e impresiones

En julio del 2017 emprendimos con gran ilusión un viaje con el que planeábamos recorrer toda Rumanía con nuestra nueva autocaravana. La emoción era doble, primero por el estreno de la AC y segundo porque se trataba de un país completamente desconocido para nosotros. Me encantaría deciros que la realidad superó nuestras expectativas, pero lo cierto es que es probablemente el viaje con menos encanto que he realizado en toda mi vida, más adelante explicaré por qué. Finalmente nos quedan muchos recuerdos especiales y lo bueno emerge por encima de lo malo en nuestras memorias.
Pero quizás el dato más significativo y el más objetivo de lo que este recorrido ha supuesto para nosotros es que, por primera vez en nuestras vidas, en vez de decir con voz de pena aquello de "oh, ya se acaba", hemos adelantado nuestro regreso y con el consenso unánime de los tres miembros que componemos esta familia.
Primero vamos con la ruta y el itinerario, los cuales modificamos drásticamente a los pocos días de comenzar eliminando varios de nuestros objetivos.
La duración total fue de 17 días y medio en los que recorrimos 5.282 km partiendo de nuestra casa en Ulm (Alemania) De estos unos 2900 fueron por Rumanía y el resto empleados en el trayecto de ida y vuelta.
Salimos por la tarde, después del trabajo, para dormir a 289 km en la frontera con Austria.
Día 1: Avanzamos 710 km y dormimos en Hungría, cerca de la frontera rumana.
Día 2: Llegada a Rumanía, visitamos la Cueva glaciar de Scarisoara. Total del día 273 km
Día 3: Visitamos la Mina de sal de Turda. Total del día 225 km
Día 4: Visitamos el Monasterio de madera de Barsana.
Total del día 312 km
Día 5: Visitamos la Iglesia pintada de Voronet y hacemos el desfiladero de Bicaz. Total del día 233 km
Día 6:  Visitamos la Iglesia fortificada de Biertan y la ciudad de Sighisoara. Total del día 204 km
Día 7: Visitamos el Castillo de Bran (castillo de Drácula) y dormimos en el Parque Nacional Bucegi. Total del día 179 km
Día 8: Visitamos el Castillo de Peles en Sinaia y Bucarest.
Total del día 289 km
Día 9: Visitamos el Delta del Danubio. Total del día 237 km
Día 10: Visitamos la ciudad de Constanza. Total del día 486 km
Día 11: Visitamos el Monasterio de Curtea de Arges y hacemos la famosa carretera de montaña Transfagarasan que atraviesa los Cárpatos. Total del día 210 km
Día 12: Visitamos la ciudad de Sibiu y su museo etnográfico al aire libre. Total del día 52 km
Día 13: Visitamos el Castillo Corvin en Hunedoara. Total del día 262 km
Día 14: Visitamos la ciudad de Timisoara. Total del día 162 km
Día 15: Dejamos Rumanía y vamos hasta el lago Balaton en Hungría. Total del día 383 km
Día 16: Día de descanso en el Balaton.
Día 17: Regreso a casa. Total del día 776 km

En nuestro proyecto inicial estaban previstos más destinos, como la ciudad de Lasi, los volcanes de lodo de Noroiosi, la cascada Bigar,...
¿Qué hizo que elimináramos esos destinos? Básicamente el estrés y el hartazgo después de llevar tres días metidos en la AC sin parar de conducir y sin apenas avanzar. El estado de las carreteras en el norte del país es tan lamentable que llegamos a estar 5 horas al volante para recorrer 130 km. Y no, no hablo de carreterillas perdidas, sino de carreteras principales. Al final llegábamos a los sitios sin ganas de nada o demasiado tarde para hacer la excursión prevista (tenía varias rutas de senderismo y no pudimos hacer ninguna) Además con la angustia continua de que en cualquier momento no podríamos evitar uno de los cientos y cientos de boquetes de la carretera y terminaríamos partiendo un eje o reventando una rueda. Bueno, hablo en plural mayestático porque en realidad el que condujo todo el tiempo fue Antonio, a mí Rumanía me superó por completo. Al deplorable estado de las vías (que fue lo peor) hay que sumarle que todo el tiempo hay que estar adelantando carretas, hay perros sueltos por doquier, mucho conductor temerario y un sin fin más de cosas que os muestro en este video de resumen.
Está claro que cuando uno viaja a otro país no es solo para ver paisajes o monumentos sino también para conocer otras culturas y modos de vida, pero nosotros esperamos además relajarnos. ¡Al fin y al cabo son nuestras vacaciones! No nos asusta tirar millas, como podéis ver en nuestras rutas somos amantes de los roadtrip y hemos hecho carreteras de todo tipo y dificultad; pero cuando en vez de disfrutar del camino solo vas pensando en cuánto más queda de tortura, la cosa deja de tener gracia. 
En ocasiones lo que íbamos a ver no compensaba en interés al esfuerzo invertido y yo, como encargada de diseñar los viajes, me empezaba a sentir fatal por el berenjenal en que nos había metido. Tras tres días imposibles, y casi tentada de mandar todo a la porra, decidí rediseñar el viaje y tirar hacia la zona más turística con la esperanza de que allí las infraestructuras fueran mejores. De Voronet queríamos ir a Lasi cerca de la frontera con Moldavia y luego bajar bordeándola hasta el delta del Danubio, en vez de eso nos fuimos directamente hacia el centro del país. A partir de ahí todo cambió radicalmente, alguna carretera malilla (que ahora nos parecía una maravilla) pero, en general, bien y una autopista estupenda que va desde la frontera de Hungría hasta el mar negro y que conecta las principales ciudades.

Las dos Rumanías
Al margen de las carreteras, que se sitúa sin duda en el "number one" de lo que no nos gustó, también hubo otras cosillas que han hecho que este sea un viaje que no tenemos ganas de repetir.
Una fue la decepción que nos llevamos con varias ciudades (p.e. Constanza o Bucarest) Si bien es evidente que en su día este debió ser un país con una arquitectura refinada y majestuosa (y no me refiero al megaedificio que construyo el dictador en la capital, sino a épocas anteriores), ahora está lleno de edificios echados a perder y en un deterioro extremo (como las carreteras), calles sucias, llenas de pintadas (de las feas)... Si bien hay que admitir que en muchos sitios, como por ejemplo Timisoara (preciosa ciudad) se ven muchas zonas en obras, que están empezando a rehabilitar.
Otro aspecto en el que vivimos lo mejor y lo peor aquí en Rumanía fue la gente. La mayoría fueron muy amables con nosotros, al pasar por muchos pueblos los niños nos saludaban con la mano, pero también hubo algún lugar en el que nos gritaron y nos hicieron gestos desagradables lo cual motivó que en alguna ocasión pasáramos algo de miedo y que, en contra de lo que solemos hacer, buscáramos casi siempre campings para dormir.
Y la pregunta del millón: ¿Recomiendo hacer un viaje en autocaravana por Rumanía? Pues, desde luego, hay muchas cosas que  nos han encantado, pero con lo que sé ahora, mi viaje sería muy distinto al que hemos hecho.
Quieres descubrir con qué me quedo y qué quitaría, te lo cuento en los próximos artículos. Por supuesto también pondré toda la información de interés para los autocaravanistas.

Próximo post: La cueva glaciar de Scarisoara y la Salina de Turda. Descubre el trayecto más complicado que hemos hecho jamás y nuestra opinión sobre esta cueva. ¿Crees que nos mereció la pena?

 

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