Biertan, Sighisoara y Castillo de Drácula (Viaje por Rumanía en Autocaravana IV)

En nuestro viaje continuamos conociendo dos nuevos lugares patrimonio de la Humanidad (después de los dos que ya os mostré en el post anterior): La Iglesia fortificada de Biertan y la ciudad de Sighisoara. De ahí iremos al famoso castillo de Drácula y terminaremos con nuestro afortunado avistamiento de una osa con oseznos.

Salimos de Lacu Rosu a las 9:10 y llegamos a la pequeña población de Biertan a las 13:00 (parada de 20 m para comprar incluida) Allí se encuentra una iglesia fortificada construida entre 1490 y 1516 por los colonos de origen alemán. La iglesia fortificada de Biertan posee el reconocimiento de la UNESCO desde 1993, junto con otras seis iglesias fortificadas de Transilvania.
Cuando llegamos la iglesia está cerrada (abren una hora después, previo pago), pero el acceso al recinto amurallado que es lo que realmente nos interesa es libre.
Lo que caracteriza a esta iglesia es que se encuentra en lo alto de una colina y rodeada por una doble muralla, como si de una fortaleza se tratara.
Para acceder al interior se asciende por una escalera de madera cubierta y una vez en el patio se puede rodear la iglesia y contemplar las torres aledañas. Su ubicación en lo más alto del pueblo permite tener unas vistas estupendas de este. De regreso en la zona baja, rodeamos la muralla exterior por fuera y obtenemos una nueva visión de la iglesia fortificada.
A las 13:50 ponemos rumbo a Sighisoara que está a 30 km. Localizamos la pensión/camping/piscina pública Aquaris y allí nos instalamos. Estamos en medio de la ciudad, junto a la iglesia ortodoxa y muy cerca del centro, al que nos dirigimos a pie.
A los 10 minutos hemos alcanzado lo alto de la colina que alberga el casco antiguo que fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1999 por ser una  representación de las pequeñas ciudades fortificadas fundadas por los sajones transilvanos (comerciantes y mercaderes alemanes) y por su excelente estado de conservación.


Sus pintorescas calles empedradas con casas con fachadas de diferentes colores son un lugar estupendo donde relajarse paseando. 
En nuestro paseo encontramos numerosas torres de la muralla.
La plaza principal, llamada plaza de la ciudadela (piata Cetatii) está situada a una altura intermedia de la colina.
En un lateral de la plaza está la torre del reloj, con un reloj cuyas figuras se mueven al dar las horas. Se puede subir a ella pagando, pero la verdad es que la colina por si sola tiene una altura suficiente para apreciar una vista aérea de la ciudad.
A cima se llega (entre otros caminos) a través de unas empinadas escaleras de madera cubiertas que datan de 1642, llamadas "de los estudiantes" porque eran las que estos usaban para ir resguardados a sus clases (parecida a la de Biertan que aparece en la foto más arriba) En lo más alto se encuentra la Biserica (iglesia) din Deal (S Nicolae)
Pero quizás una de las cosas que más renombre internacional da a la ciudad es que aquí nació Vlad Dracul, más conocido como Vlad el empalador (Vlad Tepes), personaje histórico que inspiraría al famoso conde protagonista de la novela de Bram Stoker: Drácula.
Y precisamente el lugar en el que este escritor sitúa a su personaje, el Castillo de Bran, y por este motivo conocido como Castillo de Drácula, es el objetivo de nuestro siguiente día.
Sobre el personaje (histórico y de ficción)  
Vlad Dracul (príncipe de Valaquia entre 1456 y 1462) es conocido por casi todos nosotros por los crueles métodos de tortura que empleaba con sus enemigos, en particular el empalamiento de ahí su sobrenombre. Sin embargo en Rumanía es considerado un héroe nacional por la fuerza con la que defendió la nación de la invasión del ejército otomano. Al fin y al cabo sus métodos no discrepan mucho de los que se empleaban habitualmente en la época (la edad media no se caracterizó precisamente por su "delicadeza") El propio Vlad fue rehén de los otomanos desde su niñez hasta los 17 años. Aunque un poquitín sádico si debía ser a juzgar por lo que se cuenta (no sé si realidad o leyenda) de que se bebía la sangre de sus víctimas; un hecho que Bram Stoker no pasó por alto a la hora de inspirarse para su novela del famoso vampiro.
Han pasado más de 20 años desde que leí Drácula, pero aunque ya no pueda recordar cómo se describe a este personaje sí recuerdo que el libro me gustó muchísimo. Curiosamente el escritor irlandés nunca estuvo en Rumanía, pero es evidente que la leyenda de este descabellado personaje, la belleza inhóspita de estos bosques (más aún en 1897 cuando se escribió)  y el hermosos castillo de Bran (en el que jamás habitó el auténtico Vlad Dracul) le sirvieron de inspiración para crear una gran novela de terror y dar al mundo un mito, el de Drácula el vampiro, que perdurará para siempre. 
Llegamos a Bran a las 11:30 y ya están completos todos los aparcamientos alrededor del castillo; gracias a eso continuamos hacia las afueras y a tan solo 1 km encontramos una explanada de tierra en la que es muy fácil estacionar un vehículo grande como el nuestro y donde además es gratuito aparcar. En nuestro paseo hasta el castillo podemos ir disfrutando de su visión (foto de portada) Una vez allí nos colocamos en la cola de las taquillas y tardamos unos 20 minutos en adquirir las entradas (2 adultos y 1 estudiante: 16'26 €) Los alrededores están llenos de puestos de suvenires y de restaurantes, se nota que este es el destino por excelencia de los turistas que visitan Rumanía.

Las más de 50 estancias del castillo están comunicadas por estrechas escaleras y pasadizos secretos y decoradas de modo sobrio con objetos relacionados con su pasado medieval y su posterior uso como residencia real entre 1920 y 1957. 
La visita se hace un poco pesada por el enorme número de visitantes que hay, que hace que a veces quedes detenido en medio de una escalera en espera de poder avanzar, pero merece la pena no solo por su historia sino también por su arquitectura. A nosotros lo que más nos gustó fue el patio interior.
Nos llevó unas dos horas la visita. El castillo (s. XIV) está situado sobre una roca de 200 m de altura y en su base tiene unos bonitos jardines con un estanque a los que solo se puede acceder con la entrada. Una cosa que echamos de menos fue no haber metido unos bocatas en la mochila para haber podido comer en aquellos jardines a los pies de tan imponente castillo. 
Tras la visita nos dirigimos hacia el Parque Nacional Bucegi. En las inmediaciones de Sibiu hay una entrada al parque que se ve que en su día fue un sitio protegido, pero ahora está abandonado. Una barrera oxidada que no se usa hace años y un cartel desgastado anunciando la tarifa por entrar al parque dan paso a una carretera de tierra en muy mal estado y al menos durante dos o tres km se suceden una detrás de otra caravanas y tiendas de campaña. Se nota que están allí para una larga temporada, algunos hasta se han construido una vallita alrededor. La carretera acaba en una pequeña tienda y un restaurante, hay además un riachuelo donde algunas personas están bañándose y las vistas son preciosas. Es evidente que es el lugar donde muchos rumanos pasan sus vacaciones.  

Los niños pasean con la bici y los adultos preparan barbacoas, parece un sitio tranquilo y allí instalamos nuestra autocaravana ante los ojos un tanto incrédulos de los demás que nos saludan cordialmente. 
Nos vamos a dar un paseo por un camino que se adentra en el bosque pero al poco rato encontramos un cartel de prohibido pasar y junto a él otro advirtiendo de que se trata de una zona frecuentada por osos. Hemos hecho senderismo por Estados Unidos en lugares habitados  por osos y nos explicaron los guardabosques que el truco está en hacer ruido (ir hablando, dando palmas o cantando) para que los osos se marchen porque lo peligroso es encontrárselos por sorpresa. Pero aquí es distinto, los osos están acostumbrados a buscar comida entre los restos de los humanos y en lugar de huir pueden ir buscando su presencia lo que les hace más peligrosos. No nos apetece toparnos con un oso pardo, y menos como el de la foto, y desistimos de seguir nuestra ruta a pie.
Ya por la noche, a eso de las 10:00, me percato de que varios coches con los faros encendidos están recorriendo lentamente el camino de tierra, repitiendo una y otra vez el recorrido. -Estos están buscando osos- nos decimos y nos quedamos observándoles por la ventana. Efectivamente al poco rato se paran todos a unos pocos metros de nosotros enfocando con sus luces a un contenedor de basura y allí podemos observar emocionados que hay una osa con dos crías. 
Durante largo rato pudimos contemplarlos mientras intentaban (y conseguían) volcar el contenedor en busca de los restos de comida. Os dejo la grabación, no es de buena calidad porque no tenemos una cámara nocturna y además se filmó a mano alzada con mi marido sacando la cámara por la claraboya del techo como podía 😅 pero se aprecia bien lo que pudimos ver. En el minuto 2.20 se ve que la osa consigue una bolsa y se la lleva a sus cachorros. En el minuto 2.56 pasa corriendo un animal que les asusta y la osa y un osezno se ponen a dos patas.
A la mañana siguiente, mientras volvíamos en dirección a la carretera, pudimos comprobar que no solo este sino todos los cubos de basura a lo largo del camino de tierra estaban volcados, así que debimos pasar la noche rodeados de osos.
Info para Autocaravanistas 🚍
  • Camping Aquaris en Sighisoara. Realmente es lo que sería la zona de aparcamiento que le han puesto un poco de césped y la usan para las ACs. Al verla pensé que cabrían unos 6 vehículos pero al final de la tarde habían metido 9 comprimiéndonos al máximo. Los aseos y las duchas están muy limpios y son amplios y de muy buena calidad. El precio es caro para este país, 23 € la noche, pero puedes utilizar la piscina pública y tiene la ventaja de que está muy cerca del casco antiguo con lo que te ahorras el parking.
  • Explanada de tierra a 1 km del castillo de Bran 45°30'43"N 25°21'40"E
  • Parque Nacional Bucegi, cerca de Busteni 40°26'41"N 25°31'28"E Hacia la una de la mañana llegó un coche con la música a todo trapo y montó una discoteca durante dos horas, algunos campistas les reprendieron por molestar pero les dio igual; debido al mal estado del camino no nos atrevimos a movernos de noche para ir a un lugar más tranquilo. A pesar de todo mereció la pena pernoctar aquí porque pudimos disfrutar de los osos.
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En el próximo post: Castillo de Peles, Bucarest, delta del Danubio y Constanza en el Mar Negro.

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