sábado, 22 de abril de 2017

Parque Nacional Olympic (Viaje por el Noroeste de los Estados Unidos XVII)

El Parque Nacional Olympic, en el estado de Washington, tiene una particularidad muy especial y es la de estar conformado por tres hábitats muy diferentes entre sí, pero todos ellos ricos en fauna y paisajes hermosos. Se trata de tres zonas que pese a formar parte del mismo parque no están unidas, aunque sí a pocos kilómetros de distancia entre ellas y todas dentro de la península Olímpica. 
Mar, bosque y montaña, tres por el precio de uno ;)

La entrada a este parque es de 15$ por vehículo y es válida para siete días consecutivos y para cualquiera de las zonas; por supuesto también se puede acceder con el pase anual como hicimos nosotros.

Para visitar Olympic NP empleamos dos días, el primero lo dedicamos por la mañana a la costa y por la tarde al bosque, que son las áreas más cercanas entre sí; el día siguiente lo pasamos en la montaña.

117 km de la costa del Pacífico conforman la primera sección. Para explorarla nosotros elegimos la playa Rubi (Rubi Beach) que descubrí mientras preparaba el viaje, gracias a la fantástica descripción del blog El mundo de Mapani


























Gran parte de la playa está cubierta de troncos caídos y
arrastrados por la marea hasta el borde del bosque que delimita la costa, eso dificulta un poco el acceso a la zona de arena fina. No obstante son un banco excelente en el que sentarse a contemplar el horizonte o a comer como hicimos nosotros. 

Una de las cosas que más me maravilló de este lugar fue poder contemplar tanta fauna marina de la que normalmente queda oculta a nuestros ojos. Cada pequeño charco de agua que la marea baja había formado en la arena era un microcosmos de anémonas, moluscos, percebes, y otros animalillos cuyo origen desconozco.
No tan fáciles de observar fueron las estrellas de mar, pero gracias al blog que os he comentado antes yo sabía que tenían que estar allí y después de arrastrarnos por el suelo metiendo la cabeza debajo de cada roca finalmente las descubrimos.












Por esto y porque es prácticamente la única manera en la que se puede acceder a la playa para pasear por ella, os recomiendo que la visitéis cuando la marea está baja.

Aunque vimos un par de personas bañándose, lo cierto es que hay que estar muy curtido para que te apetezca darte un chapuzón en estas aguas tan frías. Tampoco es un buen sitio para tumbarse sobre la arena pues esta suele estar húmeda; pero siempre se pueden hacer otras cosas en una playa tan hermosa. Seguro que los niños se lo pasan pipa dibujando en la arena mojada con un trozo de concha (y los no tan niños :D)

Tras una fabulosa mañana de playa nos dirigimos al bosque de Hoh a 50 km. Hoh Rain Forest es un bosque pluvial formado principalmente por arces y coníferas cuyos troncos se han cubierto de musgo debido a la constante humedad.
















Se trata del lugar más lluvioso de toda el área continental de Estados Unidos, pero para nuestra sorpresa nos hizo un sol radiante. Supongo que tuvimos mucha suerte de poder pasear por allí sin un chubasquero.


Recorrimos dos senderos circulares: el Hall of Mosses de 1,3 km que nos permitió adentrarnos en algunos de los parajes más "selváticos" y el Spure Natur Trail de 2 km que nos condujo hasta las orillas del río Hoh.

El día siguiente estuvo dedicado por entero a conocer la zona más amplia del parque, la montañosa. Para ello nos dirigimos al centro de visitantes de Hurricane Ridge.


Aunque no se trata de montañas tan espectaculares como las del cercano parque nacional del monte Rainier (las de aquí no llegan a los 2500 m de altura mientras que aquellas superan los 4000), sin embargo como nacen prácticamente del nivel del mar se ven también espectaculares. En muchas zonas quedan neveros durante el verano.

Nuestro primer objetivo allí fue subir a la cima de Hurricane Hill (1775 m), para ello dejamos el coche en el último parking de la carretera del mismo nombre y ascendimos por el sendero de tierra de 2,6 km.

La recompensa, además de  las hermosas vistas que nos esperaban arriba, fue toparnos con una gran variedad de fauna. Que incluyó una cabra de montaña con su cría.

Antes de emprender el descenso dimos un paseo bordeando la cima y por las extensas praderas que hay allí arriba.

Después volvimos con el coche hasta el centro de visitantes y desde allí emprendimos tres nuevos senderos:  El Cirque Rim, un camino pavimentado accesible con sillas de ruedas y carritos de bebé de 1,6 km ida y vuelta, que permite observar abajo en la costa la ciudad de Port Angeles, la más cercana al parque. El Big Medow, también pavimentado y de tan solo 800 m ida y vuelta, en el que nos topamos con un par de ciervos. Y finalmente el High Ridge trail, un sendero circular de 800 m, hacia la mitad se puede tomar un desvío por un corto y estrecho camino de tierra que asciende hasta Sunrise Point donde se puede disfrutar de una panorámica de 360° Aquí podéis consultar los senderos.


Seguir viaje hasta Vancouver en Canadá





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