Parque Nacional Arches (Viaje por el Noroeste de los Estados Unidos XII)

El parque nacional Arches, en el estado de Utah, es uno de esos lugares de la naturaleza que te dejan sin palabras. Sus formaciones rocosas y sus casi 2000 arcos naturales (que inspiraron el nombre del parque) nos causaron gran impresión desde el primer momento. Es increíble como la erosión puede crear obras de arte tan hermosas e impactantes.

Con todos los lugares increíbles que hemos conocido en nuestros viajes, Arches está en lo más alto de nuestra lista de preferidos. No es casualidad que ideara la ruta pasando por este lugar que ya habíamos visitado cinco años antes en nuestro primer viaje por Estados Unidos. Esta vez conscientes de que debíamos dedicarle mucho más tiempo para explorarlo a fondo. Y como esperábamos, Arches no nos decepciono. Espero que las fotos escogidas le hagan justicia y os acerquen un poco a la gran belleza que esconde este lugar.
Llegamos a Arches por la tarde, tras haber pasado la mañana en Canyonlands, y nada más entrar recorremos los 29 km que separan la entrada al parque de la zona más alejada a la que se pude acceder por carretera: Devils Garden. Si queréis podéis ir consultando los sitios que nombro en este mapa oficial del parque.
Desde allí parte el sendero que lleva hasta Landscape Arch, el arco más largo de todo el parque.
El sendero de tierra es sencillo y está muy bien delimitado.




Se recorre aproximadamente un kilómetro antes de ver por primera vez el arco.
Y unos 300 metros más para llegar al punto más cercano permitido. Desde el que se aprecia perfectamente su sorprendente longitud (88.4 m) y su escaso grosor.
Este arco se encuentra en el segundo puesto de la lista de arcos naturales más largos del mundo de la Wikipedia.  
Los geólogos advierten que puede colapsar en cualquier momento por su propio peso, debido a lo extremadamente  largo y estrecho que es. En los últimos 30 años tres fragmentos de roca de hasta 21 metros de longitud se han desprendido y su zona más delgada podría partirse en breve. Así que no tardéis mucho si queréis conocer esta maravilla.
Ya de regreso, antes de alcanzar el parking, nos desviamos por la ruta que va hasta Tunnel Arch y Pine Tree Arch.
Otro buen ejemplo de los espectaculares arcos que posee el parque.
En total recorremos unos 3 km hasta estar de vuelta en el coche.
La noche empieza a caer y nosotros desandamos la carretera de regreso, con ilusión por todo lo que esperamos rememorar al día siguiente subiendo otra vez al arco más emblemático del parque y los nuevos descubrimientos que nos esperan.
Nos ponemos el despertador a las 4:30 de la madrugada y a las 5:40 ya estamos en el aparcamiento de Wolfe Ranch desde el que parte el sendero que sube a Delicate Arch. Sorprendentemente no somos los únicos, ya hay un par de coches estacionados y a lo lejos se ven otro par de coches llegando. Emprendemos la subida aún a oscuras, afortunadamente el camino es fácil de seguir y pronto amanece.
Al principio se trata de un sendero de tierra que va zigzagueando, pero a mitad del recorrido el terreno se convierte en roca y la única manera de guiarse es buscar los hitos de piedras colocados para indicar el camino.
Pasado el tramo de roca el terreno discurre por un momento entre vegetación baja con suelo arenoso. ¡Cuando estéis en este punto ya os queda poco! La única forma de saber que uno está cerca es calculando más o menos la distancia, pues el arco no es visible desde ningún tramo del camino.
Aunque en el folleto del parque este trail viene indicado como difícil, yo lo incluiría mejor entre los de dificultad moderada, ya que el terreno por el que se camina es bastante bueno y la distancia hasta el arco son tan solo 2 km y medio. Pero hay que tener en cuenta que todo el rato es ascenso, con un desnivel aproximado de 150 m, que no hay ni una sombra y las temperaturas en verano fácilmente llegan a los 40°, así que no hay que olvidar meter en la mochila una buena cantidad de agua.
Cuando estéis ya a pocos metros, en una zona donde el camino es estrecho y nuevamente de roca, veréis a vuestra derecha un pequeño arco en la pared que estáis bordeando, si trepáis hasta él podréis contemplar, como si observaseis por una ventana, la primera vista del Delicate Arch al fondo.
Este arco de 16 metros de altura, además de ser el icono del parque, también es el símbolo que representa al estado de Utah en las matrículas de los coches.
Lo que hace al Delicate Arch tan especial, al margen de su descomunal tamaño, es el hecho de que se encuentra completamente independiente, no forma parte de ninguna pared de roca como ocurre con el resto de arcos del parque. Así como su especial enclave, con precipicio a ambos lados y unas vistas inmejorables del parque y de las montañas de la sal.
Tras deleitarnos en la contemplación del lugar largo rato, emprendemos la vuelta, que debe hacerse por el mismo camino que la ida. Igual que nos pasó la primera vez que subimos aquí,  al contemplar la cantidad de gente que empieza a subir nos alegramos enormemente de haber madrugado.
La fauna parece que también está despertando y nos encontramos bastantes animales por el camino.

Antes de alcanzar el parking, pero ya muy cerca,  nos desviamos hacia Rock Art Panel, a pocos metros, para contemplar los petroglifos (grabados en roca) realizados hace unos 10.000 años por los primeros pobladores de la región, los Utes.
El siguiente destino es la zona llamada The Windows Section donde tenemos intención de hacer otro par de recorridos. Cuando llegamos el aparcamiento está bastante lleno a pesar de ser las 8:10 de la mañana.  
Empezamos tomando el sendero que lleva hasta los arcos llamados ventana norte y sur,  North Window y South Window.
Para haceros una idea acertada del espectacular tamaño de estos "ventanales" fijaos en mi hijo y yo, que aparecemos en la foto a los pies del arco.
El camino continúa por la derecha y allí se desvía hacia Turret Arch.

Desde allí existe la opción de regresar al aparcamiento, con lo cual el recorrido ida y vuelta es de 1.6 km o tomar el llamado "primitive trail"  que convierte el recorrido en un camino circular de algo más del doble de distancia que rodea por completo la pared de roca donde están los arcos Windows y que permite observar ambos a la vez desde la distancia.
El ultimo arco que visitamos es el Double Arch, a unos 500 m del mismo parking, que como su nombre indica en realidad son dos arcos.
Viendo este lugar, que mi hijo rebautizó como La catedral, es difícil decir cuál es el arco más espectacular del parque.
Por último, antes de abandonar el parque, nos detenemos a contemplar algunas formaciones curiosas. Arches no son solo arcos.
Entre ellas, la más famosa, la Balanced Rock, que se puede rodear por un sencillo sendero de 500 m.
Ya os advertí cuando empezó este post que Arches está repleto de monumentos naturales.  Espero que os haya gustado el resumen que he intentado hacer del lugar; describir toda su belleza y las sensaciones que experimentamos allí resulta complicado :)

Seguir el viaje hasta Los Cráteres de la Luna en Idaho.

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