Gran Bretaña en autocaravana IV: en busca de la naturaleza

Llegan tres días cargaditos de paisajes naturales; en nuestro camino por el oeste de Escocia descubrimos cascadas, desfiladeros, acantilados y muchos más.

Si quieres empezar este viaje desde el principio: primer post.

Día 9
Con Corrieshaloch Gorge como destino, comenzamos a circular por las estrechas carreteras del norte de Escocia. Cuatro horas de carreteritas despobladas hasta llegar a la pequeña población de Ullapool, donde por fin podemos cargar gasolina; pero no tienen manguera para agua, por suerte aún queda bastante (la última vez que pudimos cargar fue en Edimburgo)
El camino no nos ha decepcionado y, pese a que el día está muy negro, nos ofrece espectaculares paisajes.
 



La reserva natural de Corrieshaloch Gorge tiene un aparcamiento en la entrada donde dejar la autocaravana, no es muy grande pero estaba casi vacío. 
El acceso es libre, pero hay una máquina a la entrada donde te piden que dones £2 por persona; nos parece justo, estos sitios hay que mantenerlos. También hay un mapa con indicaciones de posibles rutas. Nosotros elegimos una circular que atraviesa un puente colgante y lleva hasta un mirador; las vistas desde él son imponentes. Un aviso indica que no debe haber más de 6 personas al mismo tiempo sobre el puente; solo estamos nosotros pero notamos como la estructura se tambalea bajo nuestros pies.




A medida que avanzamos en nuestro recorrido podemos observar el puente cada vez más lejos.
Nuestro siguiente destino es otra reserva natural, Beinn Eighe, a una hora de allí; pero antes hacemos una pequeña desviación siguiendo un cartel que indica "Victoria falls" y bordeando el lago Maree.

Esto es lo que encontramos al llegar a Victoria falls, una cascada no muy alta pero que baja con bastante fuerza.

A las 17:50 llegamos al centro de interpretación de Beinn Eighe. Están a punto de cerrar pero nos informan que el parque permanece abierto y se puede visitar a cualquier hora y nos proporcionan un plano con varias rutas para recorrerlo. También nos dicen que podemos pernoctar allí sin problemas y que los cuartos de baño están abiertos 24 horas.

Nos parece un sitio perfecto, tranquilo y con agua para rellenar un par de garrafas que llevamos vacías. Tras acoplar la Ac en la zona más escondida del aparcamiento de tierra, decidimos emprender la ruta más larga del plano, que dura unos 50 minutos.



La ruta comienza atravesando el bosque








a lo largo de ella vamos descubriendo algunas esculturas de madera.


Una vez fuera del bosque el sendero continua por una colina de monte bajo que nos permite apreciar la naturaleza rocosa de la zona.

Día 10
A las 8:30 ponemos rumbo a la isla de Skye y a las 10:30 estamos a la entrada. El puente que la conecta con el resto de Gran Bretaña es muy corto pero a pesar de que tenemos la isla frente a nosotros la niebla apenas nos deja verla. Hace un día malísimo, con lluvia cada vez más fuerte. 
Tardamos una hora en llegar hasta Portree, la población más grande de la isla; tenemos que aparcar bastante lejos del puerto y al llegar a él nos decepciona un poco, por lo que habíamos leído nos esperábamos más, pero imagino que no ayudo que estuviera diluviando. De ahí continuamos hacia el mirador desde el que observar Kilt Rock, unos acantilados rocosos que reciben el nombre de la famosa falda escocesa. Las vistas son sin duda inmejorables, pero que continúe lloviendo a mares no hace muy agradable la visita.
Nuestra primera idea era dar un largo paseo y hacer noche aquí, pero en vista de que el tiempo no va a mejorar, decidimos rodear la isla y salir de nuevo. 


En nuestro camino se siguen cruzando las ovejas; ya os dije que Escocia me hace pensar en agua, verde y ovejitas :-)

De nuevo en la parte continental, abandonamos la A87 para probar por las pequeñas carreteras y encontramos un pequeño apartadero donde poder dormir tranquilos.
 
Y con unas vistas inmejorables de uno de los muchos lagos de Escocia.

Día 11 
Avanzamos a través del valle de Glencoe, un desfiladero entre verdes colinas con agua corriendo por doquier. 
Más adelante entramos en el parque nacional del lago Lomond.
Este lago es el más grande de toda Gran Bretaña; como casi todos los lagos de la zona es estrecho pero muy largo (39 km) Aprovechamos que la zona tiene muchas áreas de aparcamiento a lo largo de la orilla y nos damos un paseo antes de comer.
Pasar Glasgow nos supone horas de atasco en la autopista; queríamos llegar hasta Grey Mare's Tail pero tenemos que conformarnos con llegar a Moffat, la población más cercana, a unos 15 km. Al llegar allí nos encontramos con que está prohibido pernoctar en todo el casco urbano. Estamos muy cerca de nuestro objetivo, pero ya ha oscurecido y la lluvia nos acompaña, no sabemos qué nos encontraremos allí, con lo cual decidimos parar a dormir en el primer área de carretera que vemos. Al día siguiente nos arrepentimos pues nuestro destino era fantástico para haber pasado allí la noche (foto de la introducción), pero es lo que tiene ir de acampada libre con la AC, unas veces aciertas más que otras.

Día 12
La reserva natural de Grey Mare's Tail es conocida principalmente por su cascada, que va cayendo en tramos a lo largo de la montaña.



Aunque se puede divisar desde la base, también hay dos caminos que permiten acercarse hasta ella.
 
El de la izquierda es un camino bastante cómodo por el que alcanzar la cascada, el de la derecha es un sendero mucho más abrupto que permite sobrepasar la cascada y llegar hasta el lago que la alimenta. Nosotros intentamos el segundo.


Digo intentamos porque tras 45 minutos de caminata la lluvia regresó. El camino discurría por una vertiente muy empinada de la montaña, y la lluvia estaba haciendo el terreno muy resbaladizo. Nos daba miedo que empezara a llover a cántaros como el día anterior y no pudiéramos seguir. En la siguiente foto se aprecia más o menos por dónde va el camino.

No obstante, pudimos alcanzar la cascada y disfrutar de una visión estupenda del valle y de uno de los pocos instantes de sol que nos brindó Escocia.



Al mediodía continuamos hacia el distrito de los lagos, ya en Inglaterra, donde llegamos un par de horas después. 

El parque nacional de Lake District es una zona muy visitada por los propios ingleses; al parecer, se trata de un destino típico de vacaciones. Quizás por eso y por tratarse de domingo y hacer buen tiempo, nos encontramos con las carreteras llenas de vehículos. Algunas personas practican la vela, otras hacen picnics o pasean.

Nosotros también aprovechamos que brilla el sol para comer a la orilla de uno de los lagos, aunque la temperatura es algo fresca.
Después vamos por Windermere, la población más grande dentro del parque, pero está todo tan atascado y es tan difícil encontrar un sitio donde aparcar que decidimos pasar de largo.
Aunque no hayamos hecho muchas cosas en Lake district, y pese al elevado tráfico, nos ha gustado atravesarlo conduciendo pues hemos disfrutado de unos paisajes preciosos.

Chester es nuestra siguiente visita, una preciosa ciudad con casas de vigas entramadas y en la que dormimos en un aparcamiento para vehículos grandes un tanto peculiar. Eso y nuestra visita a Gales puedes seguir leyéndolo aquí.


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