Gran Bretaña en autocaravana III: el norte de Escocia

Cuando pienso en el norte de Escocia tres palabras me vienen a la mente: agua, verde y ovejas; y es que no imagino un paisaje de esta bellísima tierra sin esos tres componentes. Praderas y praderas infinitas salpicadas de lagos, ríos o desafiando al mar hasta sus límites. Kilómetros y kilómetros sin divisar una población, pero intuyendo que alguien debe vivir por aquellos lares y encargarse de pastorear todas esas ovejas. 


Escocia tiene, además, hermosos acantilados, carreteras desafiantes, bosque,... para nosotros fue un paraíso de paz después de tanta ciudad abarrotada de turistas.
Si quieres empezar este viaje desde el principio: primer post.

Día 8
Entramos en las tierras altas de Escocia (Highland) poniendo como destino en el GPS Duncansby Head. En Wick, la última población grande del trayecto, hacemos una parada para comprar provisiones y llenar el depósito de gasolina a tope. Aquí en el norte de Escocia apenas hay gasolineras y las que hay no son 24 horas, así que conviene no apurar el depósito. Llegamos al faro de Duncansby Head sobre las 15:30, este es el punto más al noroeste de la zona continental de Gran Bretaña, es decir, exceptuando las islas. Allí nos damos un largo paseo por el camino de césped que bordea la parte alta de los acantilados.



Desde allí se pueden observan perfectamente los "Stacks", espectaculares formaciones rocosas que en su día eran parte de la costa y que  ahora, gracias a la erosión, surgen directamente del mar. 















Para un experto en geología debe ser una gozada, pues se observan
perfectamente todas las capas de roca.


Por supuesto en nuestro camino también se cruzan las ovejas.


Y por primera vez nos topamos con la flor nacional de Escocia: el cardo. Recuerdo haber leído su historia decenas de veces cuando era pequeña, en una enciclopedia llamada "el mundo de los niños" que mis padres nos regalaron a mi hermano y a mí

La leyenda cuenta que los fieros vikingos arrasaban allí por donde pasaban, robando, quemando y matando sin piedad. Una noche llegaron hasta las costas de Escocia dispuestos a saquear el castillo de uno de sus reyes. Mientras todos dormían ignorantes del peligro que les acechaba, los viquingos llegaron hasta el foso  y se lanzaron para atravesarlo a nado. Pero ¡oh sorpresa! aquel foso no estaba lleno de agua como era la costumbre sino plagado de cardos que crecían por doquier. Al herirse con las terribles espinas de la planta, los alaridos de los invasores fueron tales que los habitantes despertaron y pudieron hacerles frente. Y así es como el cardo se convirtió en un emblema para los escoceses.

Teníamos pensado hacer noche aquí pero en el parking hay un cartel de "no overnight" por lo que nos dirigimos hacia Dunnet Head, a 20 km, el punto más al norte (sin contar las islas)  


 
Hacemos una excursión para recorrer la zona, plagada de laguitos.

A pesar de que estamos completamente solos y no molestaríamos a nadie nos vemos obligados a seguir camino, pues aquí tienen el mismo cartel de prohibido pernoctar.

Las carreteras por las que circulamos ya son desde hace rato de un solo carril para ambos sentidos y el asfalto está muy desgastado, por lo que hay que avanzar despacio.


Cada poco tiempo se divisa un cartel de "passing place" para indicar que hay un pequeño apartadero que sirve para cruzarse con otros vehículos. Afortunadamente son muy pocos los que circulan por aquí.


De hecho hay que estar más pendientes de las ovejas que cruzan la carretera o están tumbadas en los laterales; ellas ni se inmutan.


Por fin a las 20:00, ya en la cara oeste de Escocia, nos cruzamos con un aparcamiento de carretera en medio de la nada; solo es un trozo de asfalto con espacio para unos diez coches pero se está levantando una niebla muy espesa y preferimos no seguir conduciendo.

Afortunadamente no hay ningún cartel que prohíba pernoctar y allí nos quedamos. Al cabo de dos horas una camper llega y se coloca a unos metros de nosotros; son unos ingleses que al vernos han decidido pasar también allí la noche. 
Una cena calentita y unos juegos de mesa son una forma estupenda de terminar un día que se ha caracterizado por el viento, la lluvia intermitente y una temperatura bastante fresca. El norte de Escocia nos ha cautivado con sus paisajes  despoblados y sus interminables praderas. Y para remate de un día estupendo, el tiempo nos permite, a pesar de la niebla, disfrutar de una maravillosa puesta de sol.




Hoy hemos recorrido unos 550 km. 

Seguir leyendo el viaje: gargantas, cascadas, la isla de Skye,...

 

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