Glaciares, cascadas y acantilados (Viaje a Noruega V)

Despertamos con unas hermosas vistas al glaciar que será nuestro objetivo para el día.
El glaciar Briksdal se ve al fondo a la izquierda
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Empezar el viaje a Noruega desde el principio.

Día 16
El glaciar Briksdal está situado dentro del parque nacional Jostedalsbreen y es en realidad una lengua de un glaciar gigantesco llamado Jostedal, de hecho es el más grande de Europa. El camino a Briksdal son unos 3 km desde el aparcamiento y se pueden recorrer bien andando, bien con una especie de jeeps descubiertos que te acercan casi hasta el final. El parking costaba 6 €, subir en jeep no lo sé porque nosotros elegimos hacerlo a pie. Tardamos una hora en llegar hasta él (haciendo fotos y videos)

El camino trascurre casi todo el rato junto al rio que nace del glaciar, lo que hace que sea un recorrido bastante hermoso con saltos de agua y cascadas.


Algunas veces hay que caminar tan cerca de las cascadas que terminas empapado. Así que llevar un chubasquero es bastante recomendable, aunque el día no augure lluvia.

Casi todo el trayecto vas viendo el glaciar al fondo, solo en pocas ocasiones se pierde de vista. Lo que es bastante motivante para seguir adelante en los tramos más empinados.
A lo largo del camino hay marcas que indican hasta donde llegaba la lengua del glaciar en años anteriores y entonces te das cuenta realmente del poderoso efecto del calentamiento global, que está reduciendo al mínimo estos preciosos bloques de hielo.
Nosotros fuimos testigos de este deshielo, pues mientras estábamos allí un trozo se desprendio provocando un  enorme estruendo.
Para evitar el peligro de estos desprendimientos hay una valla que impide acercarse hasta el hielo; pero llegas a estar bastante cerca. Lo suficiente para admirar su increíble color azul.
De regreso en el valle emprendemos ruta hacia Bergen, lo que nos obliga de nuevo a coger un ferry. La carretera principal tiene mucho tráfico y decidimos coger carreteras secundarias que nos hacen descubrir espectaculares vistas de algunos fiordos.

Antes de llegar a la ciudad buscamos un rinconcito en el bosque donde poner nuestra casita sobre ruedas para pasar la noche.
Día 17
Llegamos a Bergen, ¡cómo no, lloviendo! Aunque está siendo un verano de lo más seco para Noruega, la ciudad más lluviosa de Europa tenía que hacer honor a su fama :)
Bergen es la segunda ciudad más grande de Noruega y una de las más visitadas. Entre sus tesoros destaca el barrio del muelle (Bryggen) y su iglesia de madera (Fantoft). 


Dejamos la ciudad en dirección hacia Odda, una pequeña población en la que hay un área para autocaravanas donde se puede cargar agua gratis y vaciar las aguas grises.
Día 18
Seguimos camino del que seguramente es uno de los acantilados más famosos. Todavía cerca de Odda paramos en la cascada doble Latefossen. La carretera es estrecha y apenas hay sitio para aparcar, pero merece la pena bajar un momento del vehículo para fotografiar esta maravilla. Nosotros tenemos suerte, otra autocaravana se está marchando justo cuando llegamos.


En esta zona las carreteras son tremendamente estrechas, a veces sin opción de apartarse porque a un lado tienes la pared de la montaña y al otro la caída. En esas circunstancias me encuentro de pronto con un tráiler gigantesco que viene en la otra dirección. El camión se detiene sin hacer ninguna maniobra. Yo no tengo posibilidad de dar marcha atrás; él sí, solo a unos metros hay un pequeño apartadero, pero su intención no es moverse.  Intento arrimarme a la pared lo más posible para pasar, pero no calculo bien y ¡zas! arranco el parachoques de detrás. Menos mal que teníamos ese apartadero para parar y que mi marido es un manitas y siempre lleva herramientas a mano. Como puede empalma de nuevo los cables y atornilla el parachoques. Cruzamos los dedos y contenemos la respiración mientras pruebo que todas las luces funcionen correctamente. ¡Conseguido! Es que tengo un marido muy "apañao"
A última hora llegamos al aparcamiento del Preikestolen, pero resulta que no está permitido estar dentro de 24:00 a 6:00. Así que nos movemos un poco hasta un lago cercano y pernoctamos allí.

Día 19
Teníamos planeado subir hoy al Preikestolen (El púlpito), pero de madrugada comienza a llover a cántaros y al levantarnos está muy nublado. Mal día para disfrutar las vistas que debe haber desde este acantilado de 604 metros de caída en vertical sobre el fiordo de Lyse. Cambiamos de planes y decidimos hacer un día tranquilo disfrutando del entorno.

Día 20 
A las 5:45 suena el despertador. Nos ponemos en pie, hacemos un desayuno rápido y nos dirigimos al aparcamiento del Preikestolen. 

Comenzamos nuestro ascenso a pie a las 7:15 y llegamos arriba sobre las 9:00 .
¿Por qué tanto madrugón? Sencillo, esta es una visita tan turística que el camino parece una romería salvo que te levantes a horas en las que los turistas de masa no se levantan. Y no os imagináis como nos alegramos de madrugar. Subimos prácticamente solos y cuando bajamos, sobre las 11:00, era tal el rio de gente que a veces no había espacio ni para cruzarse.

Así lo vimos nosotros.

 Así se veía horas después. ¿Veis la masa de gente verdad?

Arriba, como imaginábamos, unas vistas increíbles.



Como veis tenemos fotos casi de postal, sin nadie alrededor. Si queréis lo mismo, ya sabéis, toca madrugar.
¡Ah! y llevad buen calzado. Hay zonas del camino bastante complicadas, con muchas rocas y raíces. Por supuesto que hay gente que lo hace en chanclas (no a la hora que subimos nosotros), pero iréis más cómodos y más seguros con zapatos de montaña.

¡Tranquilos! No somos unos padres irresponsables, es la magia de la perspectiva ;) En la zona donde está Noel, la grieta era muy estrecha y poco profunda. 


El próxima post será más urbanita; visitaremos dos capitales, Oslo y Copenhague.

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