Everglades y los Cayos (viaje por el este de Estados Unidos III)


Día 6:
Tras un día de camino llegamos a las 16:30 a la entrada norte del parque nacional Everglades llamada Shark Valley. El viaje por autopista era muy aburrido y para llegar hasta aquí hemos tomado la carretera que atraviesa la reserva nacional Big Cypres lo que ha supuesto ir bastante lentos. Pese a ello el paisaje tampoco ha sido especialmente bonito. Praderas de hierba alta y seca, lo que llaman aquí un mar de pasto. 
Lo que más ha llamado nuestra atención han sido los carteles
advirtiendo que circularas con cuidado porque podían cruzar panteras.
Al entrar en los Everglades las praderas se vuelven cada vez más húmedas al estar bañadas por multitud de brazos de agua del mar que se adentran kilómetros en tierra firme.

Desde Shark Valley salen unos autobuses que llevan hasta una torre de observación a unos 20 km, pero  es temporada baja y el centro de visitantes ya está cerrado. La temperatura es de 36° y está despejado, comenzamos a hacer el recorrido a pie y nada más empezar vemos nuestro primer caimán.
Tras unos 20 minutos de paseo  hemos conseguido ver un par de ellos. Estar a tan pocos metros y sin ninguna barrera entre ellos y nosotros impone bastante y los tres retrocedemos unos pasos.

En los Everglades hay dos estaciones: la seca y la húmeda. Aunque suene raro, ahora en verano estamos en la húmeda. No es el mejor momento para avistar cocodrilos porque todo está cubierto por agua y hay que estar muy atentos para verles emerger silenciosamente. Al parecer en invierno, como los cauces están casi secos, se les ve por decenas. 
La estación húmeda tiene además otros inconvenientes: apenas hay aves migratorias y los mosquitos están en su máximo apogeo. 
Esto último es lo peor de todo. Es altamente recomendable llevar algún repelente de mosquitos; pero ni eso nos libró de acabar acribillados. Es preferible evitar andar largo rato por zonas muy frondosas, especialmente al atardecer. 
Como deja bien claro este cartel del centro de visitantes, la sensación es como para terminar histéricos. Si queréis visitar este parque y tenéis la suerte de poder viajar en invierno, mucho mejor.
Día 7:
Ha pasado toda la noche lloviendo (como dije estamos en la estación húmeda) pero por suerte el día nos hace bueno.
Estamos alojados en Florida city, a unos 15 km de la entrada Ernest F. Coe por la que accedemos hoy. Acceder a este parque nacional cuesta 10$ por coche y la entrada es válida para 7 días consecutivos.

A los pocos km de entrar tomamos la desviación hacia Royal Palm y allí aparcamos para hacer a pie dos senderos que parten del mismo sitio.
El Gumbo Limbo trail es un camino asfaltado y estrecho que serpentea por el interior de un bosque tropical. Es como estar en medio de la jungla. Empezamos caminando lentamente para disfrutar del paisaje y terminamos corriendo (y lo digo literalmente) para huir de las nubes de mosquitos que parecen reírse del repelente que acabamos de untarnos por todo el cuerpo. El tiempo dedicado a este camino fue de 15 minutos.
El Anhinga trail es un camino de menos de 1 kilómetro que comienza de asfalto para convertirse después en una plataforma de madera elevada sobre el agua. 
Es el sitio ideal para ver caimanes y gracias a que no hay mosquitos (parece que prefieren la selva) le dedicamos más de una hora.

También se pueden observar aves, lagartos e insectos de los que no preocuparse :)

Estaba lleno de langostas a las que había que ir esquivando para no pisar.

Después nos dirigimos hacia el centro de visitantes Flamingo, el de más al sur. Nuestra primera idea cuando planeamos este viaje fue recorrer los Everglades en uno de los famosos barcos impulsados por ventiladores gigantes, pero una vez aquí nos han informado que esos barcos tienen
prohibida la entrada al parque (se mueven en los alrededores) y además son muy molestos para la fauna por el ruido que hacen. En vista de esto decidimos que es mejor coger el barco del propio parque. Es una embarcación de motor y también suena fuerte, pero imagino que al moverse por un canal grande y hacer solo cuatro recorridos al día el impacto medioambiental para la fauna es muchísimo menor. Además los aerobotes incluyen casi siempre la visita a una granja de cocodrilos donde alguien te demuestra su valor abriéndole las fauces al pobre bicho y los niños pueden coger a caimanes bebé en los brazos y esa parte no nos gusta, creemos que los cocodrilos donde tienen que estar es nadando libremente por los manglares.
El barco recorre un ancho canal hasta llegar a un gran lago y después regresa por el mismo camino. Se supone que se pueden ver cocodrilos y manatís, pero nosotros solo vemos un delfín que se acerca a seguir al barco por un instante.
Durante el trayecto el guía va relatando los distintos tipos de manglares y otras curiosidades como por ejemplo que este es el único hábitat donde se pueden encontrar juntos caimanes de río y cocodrilos de agua salada ya que las aguas de ambos tipos se mezclan aquí. 
El paseo dura 1 hora 45 minutos; es entretenido pero es bastante probable que si hubiéramos sabido que no atisbaríamos casi ningún animal habríamos decidido ahorrarnos los 31€ por persona del pasaje. 
Terminado el recorrido en barco nos damos una vuelta andando y vemos un grupo de vultures, un tipo de buitre bastante común por la zona y unos ibis que no parecen asustarse cuando mi hijo se acerca para fotografiarlos.


Comienza a anochecer y a caer unas gotas de lluvia. Es hora de regresar.
Kilómetros recorridos con el coche: 195
Día 8:
Hoy hemos dedicado el día a recorrer la carretera que va hasta Cayo Hueso o como se llama en inglés West Key; la zona más al sur de los Estado Unidos. Pero la impresión no ha sido muy positiva. Dado que el camino va saltando de isla en isla, esperábamos ir viendo hermosas playas a un lado y otro e increíbles paisajes, al final han sido muy escasos los tramos en los que se veía algo de paisaje.

La mayor parte del tiempo hemos ido entre casas, carteles publicitarios y tiendas, además de con un intenso tráfico. No es que no hubiese imágenes hermosas de vez en cuando, pero muy pocas como para compensar las tres horas de ida y tres de vuelta que hemos tenido que pasar metidos en el coche.
Vista desde el punto más al sur de la isla

Una vez en Cayo Hueso, lo más significativo que hay es una gran boya que indica que estás en el punto más al sur del Estados Unidos continental, a 90 millas de Cuba. 
Y junto a ella una gran cola de gente esperando paciente bajo el sol para hacerse una foto.
Nosotros no tenemos tanta paciencia para este tipo de fotos, así que sacamos una rápidamente entre grupo y grupo.

Cayo Hueso es una pequeña población compuesta sobre todo por casas de vacaciones, hoteles y restaurantes. 
Las casas de colores con aspecto colonial tienen un encanto especial, así como los graciosos buzones con formas de manatí, cocodrilo o delfín (una de las pocas diversiones que tuvimos durante el largo trayecto hasta aquí)
Si hay algo que nos compensara especialmente el viaje fue que pudimos ver una iguana. Bueno, yo realmente vi dos. La primera según íbamos hacia Cayo Hueso; estaba parada en una acera y la observé de refilón, pero como era algo que no me esperaba no pude reaccionar a tiempo. Pero a partir de ahí ya estaba ojo avizor (ya sabéis que tengo fe en la constancia, me funcionó con el oso) Y así fue como conseguí ver otra que pudimos observar los tres.
La foto está tomada de lejos porque según me acercaba yo ella se alejaba (como es lógico), pero os puedo decir que tenía un tamaño realmente imponente, fácilmente mediría casi dos metros de largo.
De regreso nos habíamos quedado con ganas de naturaleza y volvimos a recorrer el Anhinga trail en los Everglades. 
Otra cosa no tendrá Florida, pero naturaleza salvaje hay para dar y tomar. Os dejo un video con algunos de los reptiles que te puedes encontrar por allí en un solo día; incluida una serpiente con la que se topó Antonio en la puerta del hotel cuando iba a la recepción.


Hoy hicimos 481 km.
En el próximo post continuamos en Florida visitando el centro espacial Kennedy y la playa.
ver días 3 a 5: Land between the Lakes y las Grandes Montañas Humeantes
O comenzar el viaje desde el principio.

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