Chicago y San Luis (Viaje por el este de Estados Unidos I)

Nuestro viaje comienza en Chicago (Illinois), pinchando aquí podéis ver los motivos y la ruta completa.

Día 1
Tras levantarnos a las 4:30 de la madrugada para coger un vuelo Munich-Berlín-Chicago, llegamos a esta ciudad a las 11:40 (18:40 en España) Entre pasar la aduana, recoger el coche de alquiler, ir al motel y hacer el chek-in se nos van 4 horas. Estamos muy cansados pero solo tenemos esta tarde y la del último día de viaje para conocer Chicago y no hay tiempo que perder. Nos acercamos con el coche hasta una estación de metro de las afueras y aparcamos en una calle residencial, muy cerca de la casa natal de Hemingway.

En la taquilla no venden billetes (¿?) y la máquina no nos coge el dinero. La señora que atiende intenta ayudarnos amablemente pero ella tampoco lo consigue, entonces llega el tren y la buena mujer nos abre el torniquete y nos dice corran corran. Sin pagar -preguntamos sorprendidos- Sí, rápido que lo pierden. Nuestras primeras horas y ya nos hemos encontrado con esa amabilidad que recordábamos de nuestro primer viaje a Estados Unidos.
 
Vías del metro elevado de Chicago
El trayecto hasta el centro de la ciudad son unos 30 minutos, los vagones del famoso metro elevado de Chicago (el de la peli "mientras dormías") tienen un aspecto viejo y se mueven más que una lavadora, pero cumplen su misión de dejarnos en plena urbe.
Está lloviendo pero es una lluvia suave que no impide pasear y suaviza la temperatura. No obstante, decidimos que no es buen día para subir a la torre Willis que era nuestra primera idea; en su lugar nos vamos a visitar el Millenium Park. Este parque está en la zona centro y abre de 6:00 a 23:00, la entrada es libre; está dividido en varias áreas con esculturas modernas, fuentes, jardines,... y rodeado de rascacielos con distintos estilos arquitectónicos que crean un entorno bastante bello.
Su pieza más famosa es la Cloud Gate, una enorme estructura de espejo en la que se refleja todo con enorme nitidez.


A poca distancia la obra cumbre del parque, el escenario Jay Pritzker Pavillion obra del arquitecto Frank Gehry.
Ante él una pradera enorme que probablemente albergará miles de personas los días de concierto. Ahora casi no hay gente debido a la lluvia, aunque tenemos la suerte de que un grupo está tocando jazz (quizás un ensayo) lo que da un ambientillo muy agradable al paseo.
Continuamos fuera del parque hasta llegar a la fuente de Buckingham, otra visita obligada. Esta fuente de mármol rosa mide 85 metros de diámetro y posee 134 chorros de agua, lo que la convierte en una de las más grandes del mundo. En la parte central el agua se eleva hasta los 46 metros de altura, espectáculo que se puede observar durante 20 minutos cada hora. Cuando oscurece al espectáculo del agua se le suman luces de colores, pero nosotros estamos demasiado cansados para quedarnos a verlo, con la diferencia horaria nos hemos pasado 24 horas despiertos. Toca irse a dormir.
Ahora vendría como es lógico el día 2, pero voy a saltar directamente al último día para así unir Chicago en un solo post y ponéroslo un poco más fácil a los que lleguéis hasta el blog buscando información de esta ciudad.
Llegamos de nuevo a Chicago a las 13:30 y esta vez vamos directamente al centro con el coche porque hemos averiguado que hay aparcamientos con tarifas planas que cuestan menos que el trasporte público (3$ por billete). Finalmente pagamos 11$ por 10 horas (en metro habrían sido 18$ por ir y volver los 3) aparcando a unos 15 minutos andando de la Torre Willis.
La Willis Tower Skydeck, más conocida como torre Sears por ser esta la empresa que la construyo para albergar su sede, fue en el momento de su inauguración (1973) y durante 20 años el edificio más alto del mundo. 442 metros (527 con la antena) que permiten observar el horizonte hasta 80 km de distancia en los días despejados, lo que significa ver gran parte del lago Michigan (uno de los grandes lagos) además de 4 estados distintos.
Lo peor de la visita son las colas. Cuando llegas parece que no hay mucha, apenas 10 minutos para pasar el torniquete, pero entonces te bajan con un ascensor al sótano y allí te encuentras la sorpresa. Al final fue más de una hora de espera. La entrada son 20$ por persona.
Una vez arriba, además de las maravillosas vistas, lo que más llama la atención son los balcones totalmente transparentes, incluido el suelo. Una sensación no apta para personas con vértigo.
Para terminar continuamos paseando hasta el Navy Pier, un enorme muelle reconvertido en zona recreativa con restaurantes, atracciones, etc. Una larga caminata que merece la pena ya que permite conocer todo el centro de Chicago y ver otras cosas típicas como la Torre Hancock o el río del mismo nombre que la ciudad.
Aquí retomo el viaje en su orden original.

Día 2
A las 6:00 ya estamos desayunando un estupendo gofre recién hecho. Como os conté en el viaje al oeste de EEUU aquí casi todos los hoteles, por muy cutres que sean, tienen una máquina para hacer gofres y sirope de arce que es parecido en color y consistencia al caramelo líquido pero menos dulce.
Un buen comienzo para una larga jornada ¡y de chuparse los dedos! 
Antes de salir de la ciudad nos acercamos con el coche hasta el planetario Adler, el más antiguo de los Estados Unidos (1930), para sacar unas fotos de las mejores vistas del skyline de Chicago y del lago Michigan. Allí se puede aparcar fácilmente con parquímetro.
Nuestro viaje continua entrando en el estado de Missouri. La autopista discurre por un paisaje insulso completamente plano con campos de cultivo, generalmente de maíz. La carretera sin curvas con su limitación de 113 y a veces 104 km/h hace el trayecto bastante aburrido. Hay sol y nubes y la temperatura es de 33°C.
Llegamos a San Luis (St. Louis) a las 15:35 para visitar el Gateway arch, también conocido como arco de San Luis. Un monumento dedicado a la expansión hacia el oeste de los EEUU y que con una altura de 192 metros es el monumento más alto del país. Se encuentra en la orilla oeste del río Mississippi y fue construido entre 1963 y 1965. Su forma de arco hace que se vea realmente impresionante.
Nos dirigimos a la Historic Old Courthouse que hoy en día es el centro de visitantes en el que se compran las entradas para subir al arco. Las entradas son 10$ y 5$ los niños (este fue el único lugar donde mi hijo de 13 años entraba todavía en la categoría infantil. Los demás lugares que visitamos tenían entradas reducidas solo hasta los 11/12 años)
El sistema de visita está muy bien organizado; al comprar los tickets te dicen a qué hora te toca subir y a cuál de las dos patas te tienes que dirigir, así no hay que hacer cola y puedes pasar el rato visitando el pequeño centro de interpretación al pie del arco o paseando por sus jardines. La espera tampoco es muy larga, en nuestro caso 40 minutos.
 
Old Courthouse vista desde lo alto del arco de San Luis

Al tratarse de un arco la subida no puede hacerse en ascensor y se realiza en unas cabinitas parecidas a las de un teleférico pero mucho más pequeñas en las que caben cinco personas muy juntas y dándose con las paredes. Una experiencia curiosa.
Arriba puedes estar todo el rato que quieras y observar a ambos lados del arco a través de unas ventanitas alargadas.
Terminada la visita nos fuimos a pasear por los jardines que hay a lo largo del centro de la ciudad. Estos están dedicados principalmente a los niños y hay varias fuentes en las que tienen permitido bañarse ¡algunas tenían hasta socorrista!
Tras la visita a la ciudad buscamos en el GPS el Walmart, unos hipermercados gigantescos que están por todo el país y que tienen absolutamente de todo a muy buen precio y son los que nos han ido abasteciendo durante todo el viaje. Tras comprar fruta, agua y la cena nos volvemos al motel. Otra cosa que tienen todos los hoteles en Norteamérica es una nevera y un microondas en la habitación; a nosotros nos viene de maravilla porque nos permite cenar barato sin tener que ir de restaurante y además tener bebida fresca para el comienzo del día siguiente.
Hoy hemos recorrido 562 km con el coche, más los 24 del primer día son 586 km hasta el momento.
Os dejo este pase de fotos por si queréis ver alguna más.

En el próximo post os hablo de Land between the Lakes, Great Smoky Mountains (las grandes montañas humeantes) y de cómo celebramos el 4 de julio.

1 comentario:

  1. super itinerario! Creo que fue un viaje maravilloso, como se muestra en las fotos. Un hermoso día y puedes ententar la Ruta 66, ya que eres un apasionado de este tipo de experiencias.

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